domingo, 23 de noviembre de 2008

El matricio de Sucre

La manifestación más inquietante que ha producido la subida al poder de Evo Morales es la exacerbación del racismo por parte de los católicos urbanos, aglutinados en los comités cívicos, y el silencio cómplice de la jerarquía eclesiástica. Digo racismo, no xenofobia: rechazo del extranjero, que es más antigua y no tiene que ver con aspectos fenotípicos. Tengo la impresión que los cristianos persiguieron a los judíos por su religión no por su raza, pero he aquí que, en el siglo XV, aparece el concepto de Limpieza de Sangre ligado a la Cuestión Marrana. Más inquietante aún.

Cecil Roth, "Marranos and Racial Anti-Semitism: A Study in Parallels", en Jewish Social Studies II(1940) 239-248 y Y. H. Yerushalmi,. «L'antisémitisme racial est-il apparu au XXe siècle? De la limpieza de sangre espagnole au nazisme: continuité et ruptures», en Esprit, 3/4 (1993) 5-35, sostienen que el primer antecedente del racismo moderno apareció en España, con la ideología de la "Limpieza de Sangre". Antes y después del Edicto de Expulsión de los sefardíes, muchos se convirtieron al catolicismo para permanecer en el país y gozar de los mismos derechos de ciudadanía que los cristianos. Fue entonces que aparecieron los "Estatutos de limpieza de sangre", que establecían la investigación genealógica de las personas, con el fin de determinar si las mismas tenían sangre judía, morahereje”, sic, tratando de impedir, vanamente, por cierto, su o “ ingreso a las universidades, administración pública, ejército, monasterios, cabildos y a la misma Inquisición. Max Hering: "Limpieza de sangre" ¿Racismo en la Edad Moderna? Tiempos Modernos: Revista Electrónica de Historia Moderna, 4 (2003) 9ss, sostiene que por primera vez en la historia se utilizaban los conceptos de “raza” y “sangre” como estrategia de marginación del Otro. Es decir, para empezar, hay que pensar racismo y software en el mismo hálito.

Ahora bien, la ideología española de la Limpieza de Sangre se usó también en las colonias americanas, aplicándola, esta vez, como justificación de la dominación de los españoles sobre los indígenas encomendados y los esclavos africanos, estableciendo una detallada jerarquía entre razas y una taxonomía de las mestizaciones, denominadas "castas": mestizo, mulato, ladino, zambo, cholo, cuarterón, etc. []Los derechos que le correspondían a cada persona estaban estrictamente determinados por su clasificación en esta taxonomía, considerándose superior al español peninsular y en el lugar más bajo, al esclavo africano. Este modelo racista, básicamente, será asumido por el colonialismo europeo ulterior con algunos añadidos que vale la pena tener en cuenta. Es decir, para seguir, hay que pensar racismo y colonialismo en el mismo hálito.

A partir del siglo XIX la civilización occidental desarrolló una ideología abiertamente racista, ampliamente aceptada, a la que Ernst Nolte: Der Faschismus in seiner Epoche, München, 1963, 345, llegó a definir como una «rama del pensamiento europeo», y George Mosse como "el lado oscuro de la Ilustración": Die Geschichte des Rassismus in Europa, Frankfurt am Main, 1990. 24. Para ello, el racismo europeo recurrió a la “ciencia” y en especial a la biología para justificar la superioridad de los europeos sobre el resto de los seres humanos, así como la necesidad de que éstos fueran gobernados por aquellos. Es decir, racismo como justificación de la dominación política y económica.

El racismo también recurrió a la filosofía a través de Joseph Arthur de Gobineau: Essai sur l’inégalité des races humaines, Paris, 1853, que sostiene que las civilizaciones que se destacaron fue gracias a la presencia homogénea y dominante de la raza blanca, mientras que las civilizaciones que sucumbieron, su decline and fall se debió a su "degeneración" proveniente de las mezclas raciales. Para Gobineau, las razas negra y amarilla son "variedades inferiores de nuestra especie",[] sobre las que se impone "la superioridad del tipo blanco y, dentro de este tipo, de la familia aria". Termina sosteniendo que si la civilización occidentalaria, algo que, a su criterio, sólo los germanos habían logrado. Es decir, racismo como pigmentocracia.

Las ideas de Gobineau y otros pensadores racistas provienen, a su vez, de la Antropología que busca clasificar al género humano a partir de los conceptos biológicos de "especie" y "raza", desarrollados por los científicos desde el siglo XVIII. En 1885 el antropólogo haitiano Anténor Firmin publicó su tratado De l'Égalité des Races Humaines, Paris, 1885, en respuesta al ya citado libro de Gobineau y al colonialismo, en momentos en que los europeos se repartían África en la Conferencia de Berlín, ignorando a sus habitantes. Este texto antirracista y anticolonial fue silenciado hasta después de la Shoáh en que el racismo ario transgredió un umbral que la misma conciencia blanca juzgó intolerable.

La antropología, asimismo, aplicó las teorías de la evolución de Charles Darwin, en especial las nociones de «lucha por la vida» y de «supervivencia del más apto», dando origen al Darwinismo Social que considera que la selección natural no afecta únicamente a características biológicas de una población sino que, en el caso de la sociedad humana, además afectaría a su propio desarrollo y al de sus instituciones. Spencer interpretó la selección natural en términos de la "Supervivencia del más apto". Los partidarios del Darwinismo Social utilizaron esta teoría para justificar la imposición violenta de diferentes esquemas sociales típicos de las sociedades monoteístas occidentales: primacía del individualismo; aspectos políticos: vigencia del liberalismo / socialismo y aspectos económicos: implantación del capitalismo de mercado y/o burocrático; todo ello como señal de progreso y desarrollo. Es decir, racismo como violencia a la civilización animista basada en el Continuo cosmoteándrico y no en la Separación creador / criatura, sujeto / objeto

De este modo, el racismo, como Darwinismo Social, jugó un importante papel para legitimar las "guerras contra el indio" que llevaron adelante Argentina: Conquista del Desierto, Chile: Ocupación de la Araucanía y Estados Unidos: Conquista del Oeste, en la segunda mitad del sigo XIX, como una manera drástica de imponer el capitalismo y los valores del monoteísmo. En Bolivia, dado que los indígenas no eran una minoría, sino mayoría, y dado que desde la época colonial se los necesitó como mano de obra gratuita para la mita minera, los obrajes y las haciendas, las políticas racistas, coloniales y republicanas, no fueron de exterminio: genocidio; sino de etnocidio: cambiar el software animista indio, por el software monoteísta, a través de la evangelización, es decir, la extirpación de idolatrías y, después del 52, a través de la expansión del mercado, la educación, la salud, el cuartel, el sindicalismo, el sistema de partidos políticos, las oenegés: la cooperación internacional al desarrollo: todo lo que contribuyera a occidentalizarlos tercermundistamente. En cualquier caso, el odio anti indio se transmitió de generación en generación y se retroalimentó a través de las relaciones de servidumbre. Así, son conocidas las expresiones del cruceño Gabriel René Moreno: "El indio incaico es sombrío, asqueroso, uraño, prosternado y sórdido” que siguen vigentes hasta el día de hoy en el discurso del comiteísmo católico; las del Presidente José Manuel Pando: “Los indios son seres inferiores y su eliminación no es un delito sino una selección natural”. Otro Presidente, Bautista Saavedra, dijo que “El indio es apenas una bestia de carga, miserable y abyecta, a la que no hay que tener compasión y a la que hay que explotar hasta la inhumanidad y lo vergonzoso”. Alcides Arguedas llega a decir incluso: “Es costumbre en la municipalidad servir a los canes bocaditos de pan con estricnina dentro, para de este modo fácil, cómodo, barato, higiénico y eficiente, librarse de la plaga. Propongo que los indios se use igual procedimiento (…) Estoy enfermo de asco”. Extraña que la cultura oficial los recuerde como “Patricios” y “Hombres de bien”. Nos avergüenzan como seres humanos. Es decir, racismo como escape irracional y subjetivo de una civilización unilateralmente racionalista y objetiva.

Pero he aquí que el “racismo” que ahora aflora es más complejo aún. Distingo tres tipos de violencia racista. El cruceño: blancos que organizan a la plebe india suburbana joven y pobre para sus pogromos, razzias y jacqueries anti kollas. El cochabambino / ¿tarijeño?: blancos urbanos se enfrentan directamente a quechuas rurales. El sucrense: cholos y mestizos urbanos quechuas, castellano parlantes, que han tomado democráticamente el poder político de la ciudad, gracias a la “Forma ONG” y a la militancia política: MIR/MBL, desplazando a una aristocracia blanca, organizan a universitarios cholos y mestizos para lanzarlos contra sus parientes indígenas del área rural en representación del Presidente uru Evo Morales, a quien no pueden tocar. Tengo la impresión que l@s chol@s y mestizos urbanos de Sucre ejercen violencia contra sus hermanos quechuas rurales no tanto por razones de sangre cuanto como por razones “religiosas”: de civilización. En este caso –me parece– los conceptos de “raza”, “sangre” y “limpieza de sangre” ya poco o nada tienen que ver. Volvemos al modelo del comienzo: hay que pensar racismo y software: programación neurosimbólica en un solo hálito.

Se ha escrito mucho acerca de la violencia / violación arquetípica de la conquista: padre español y madre india. Seguiremos esa veta. Podríamos graficar así un primer complejo de ideas:

Monoteísmo Padre Mestizo

Cholo Madre Animismo

El Padre español entraña el software monoteísta y el Mestizo sería aquel cuyo software dominante hace masa crítica por el lado occidental. Madre india entraña el software animista y el Cholo sería aquel cuyo software dominante hace masa crítica por el lado de la indianidad. Es decir, como el Marrano sefardí, el Mestizo y el Cholo ponen en acto el Principio Contradictorio: pensar / sentir / actuar, al mismo tiempo, como monoteísta y animista, según lo sugiera el contexto y de acuerdo a una geometría emocional variable. Estamos en el mundo cuántico de la relatividad, la incertidumbre. El Marrano, el Mestizo y el Cholo son como el Gato de Schrödinger que pueden colapsar en Onda o Partícula según el Efecto Observador. El mestizo y el cholo se sienten atraídos por ambas polaridades: la del Padre y la de la Madre, pero el software dominante, colonialmente: el Principio de No-Contradicción: A y B no pueden ser verdad al mismo tiempo, los impele hacia el imposible Principio de Identidad: A = A y el Principio de Tercero excluido: No existe una tercera posibilidad de verdad. Este es el drama. Es un asunto de software, no de biología, como sostiene la ideología dominante del mestizaje. Desde el punto de vista de la ciencia actual, la vida, toda vida, es fruto de la mezcla. Es decir, la ideología del mestizaje se basa en una tautología, proveniente de la tesis hegeliana del Aufhebung, no verificable empíricamente. Lynn Margulis, Symbiosis in Cell Evolution: Microbial Communities in the Archean and Proterozoic Eons, W.H. Freeman, 1992.

Como no se nace mujer (y a fortiori: tampoco varón): Simone de Beauvoir: Le Deuxième Sexe, 1949: « On ne naît pas femme, on le devient », así también no se nace ni cholo, ni mestizo: se deviene. ¿Cómo ? Basta seguir la biografía del Cuarteto matricida de Sucre : del campo a la ciudad, a través de la escuela, el catecismo, el cuartel, la universidad, la oenegé, el partido, hasta convertirse en clase dominate politicamente. El arrimarse al lado del Padre les ha traido beneficios (que sienten amenazados, sin embargo, por la emergencia india que levanta el Nombre de la Madre : la Pachamama) : se pueden codear con los Marinkovic, Costa, Reyes Villa, Sattori, como iguales e imprescindibles; claro, tienen que hacer un esfuerzo mayor que los blancos para ser reconocidos. Ese esfuerzo mayor consiste en asesinar ritualmente a su Madre india, una y otra vez, masacrando a los hijos quechuas de la Pachamama, en los altares sacrificiales de la República: la Plaza de Armas, delante de la Casa de la Libertad, siguiendo un ritual cuartelario : "De rodillas indios de mierda, griten viva la capitalidad", "Sucre se respeta ¡Carajo!", "¡Llamas! pidan disculpas" mientras les hacen arrear la Wiphala y la bandera del MAS e izar la bandera de Chuquisaca, signada por la Cruz de San Andrés o Cruz de Borgoña, el pendón más hispánico que flamea en Bolivia: expresión simbólica del Padre biológico y del Padre simbólico: el Crucificado: quintaesencia, ambos, del monoteísmo patriarcal, falocrático de Occidente, mientras los humillan descamisándolos, arrodillándolos, haciéndoles besar el suelo, por no referirme a la violencia ejercida sobre sus cuerpos y ánimos. Un asesinato ritual de la Madre india en toda la regla, para ser aceptados por el mundo occidental y, sobre todo, para consolidar, desesperadamente, el poder político, arduamente conseguido y puesto en jaque mate por el Pachakuti en curso. El precio: asesinar su otra mitad esencial. El resultado: una monstruosidad ontológica.