domingo, 8 de junio de 2008

SUMA QAMAÑA Y RECIPROCIDAD

SUMA QAMAÑA fue el tema de una mesa redonda organizada por los/as estudiantes de la Carrera de Antropología (Antropología Andina) de la Universidad Mayor de San Andrés, el pasado jueves 5 de junio, en el Salón de Honor de la UMSA, de las 18:30 a las 21:00.

Participaron en el evento: - Blanca Amaru y Facundo Koch (estudiantes de Antropología Andina) - Fernando Huanacuni, filósofo aymara - Josef Estermann, filósofo y teólogo - Javier Medina, filósofo - Fernando Claros, antropólogo - Mario Torrez y Saul Mamani, investigadores en las comunidades y ayllus aymaras - Martha Gonzales, lingüista aymara

La inauguración del evento fue realizada por Freddy Michel, director de la Carrera de Antropología. Fernando Huanacuni subrayó la importancia de la dimensión espiritual, afectiva y social del "buen vivir" desde la perspectiva andina en oposición al paradigma occidental que toma en cuenta prinicipalmente la dimensión material y tangible del desarrollo.

Por su lado, Josef Estermann mencionó que el Buen Vivir -y no así la Buena Vida como lo traducen algunos- pues se trata de un verbo, de una acción, más que un estado, existe también en la sociedad occidental. Mencionó el eslogan de LG "Life is good", la Vida es Buena, subrayando las grandes diferencias existiendo entre ambas ideas: desde el punto de vista occidental moderno, la "vida buena" significa el consumo individual, el bienestar material, dentro de la globalización neoliberal. En el contexto andino, se trata de un "buen vivir" basado en la convivialidad, el compartir, la relacionalidad de todo lo que compone la vida, en otras palabras de un enfoque integral de la vida. Mario Torrez puso énfasis en la necesidad de estudiar el concepto desde la lingüística, analizando el concepto a partir de términos cercanos: jakana (vivir), kamaña (crear con límite), qama, qamasa (energía, fuerza). SUMA QAMAÑA significaría en este contexto: vivir y existir, trabajar y descansar. Saul Mamani mostró que en las comunidades existe todavía la práctica de la SUMA QAMAÑA, aun si la gente no lo expresa explícitamente. Lo importante, subrayó, es la práctica diaria del BUEN VIVIR dentro de la familia y la comunidad.

Martha Gonzales insistió sobre la dimensión linguistica, precisando que si bien Qamaña podría ser un concepto de Vivir Bien masculino, Jakaña parece ser su versión femenina: jakaña significando también útero y placenta. Subrayó la dimensión ética de la SUMA QAMAÑA, y el rol olvidado de las mujeres en este campo. Pero demostró que lo que fundamenta la SUMA QAMAÑA es la práctica diaria de reciprocidad: imposible ir las manos vacías a una ceremonia o una festividad. Dar aparece así como el punto de partida del BUEN VIVIR en los Andes.

Por su lado, Fernando Claros, quechuahablante, subrayó la necesidad de declinar SUMA QAMAÑA en todos los idiomas de los pueblos originarios, por ejemplo en quechua: ALLIN KAWSAY. Explicó que el concepto de SUMA QAMAÑA se utiliza ante todo en el contexto de la familia o de la comunidad, y que no se entiende en las comunidades lo que significa a nivel de política pública, municipal por ejemplo. A la vez, precisó que hoy en día, son muchas las prácticas contrarias a la SUMA QAMAÑA que encontramos en las comunidades: el intercambio, el individualismo, etc.

Al respecto, Javier Medina apuntó unos elementos de reflexión a partir de su experiencia en política pública, "como tecnócrata del Estado". La posibilidad de crear Municipios Indígenas a partir de la Ley de Participación Popular no fue aprovechada por las comunidades, como si al entrar en el espacio público criollo, los aymara y quechua no considerarían pertinente su propio sistema política. Esta desvalorización de lo propio condujo a un rechazo de los municipios indígenas de parte de los propios indígenas, situación sorprendente que merece ser analizada a futuro, entre otros por los futuros profesionales que son los estudiantes de antropología.

Finalmente, después de un breve resumen de las ponencias, Jacqueline Michaux motivó a los/as estudiantes y docentes presentes a inspirarse del SUMA QAMAÑA para la formulación de una política educativa innovadora y transdisciplinaria, sin necesidad de adoptar un nuevo paradigma educativa procedente de otras latitudes. Mostró también que las comunidades originarias, a la diferencia de los intentos de reconstruir un Buen Vivir en el mundo occidental (Calidad de Vida, Bienestar y los enfoques ecológicos), posee un "software" que le permite crear a voluntad la SUMA QAMAÑA: el dar, recibir, compartir, en otras palabras, las estructuras de reciprocidad.

Moderadora del evento: Claudia Daza Coordinadora del evento: Elisa Rada y todos/as los/as estudiantes de Antropología Andina

miércoles, 7 de mayo de 2008

Después de la consulta cruceña...

Más que nunca, en medio de tensiones aumentadas por los resultados de la consulta sobre los estatutos autonómicos cruceños (más de 80% en favor), sería importante reconocer la existencia en Bolivia de dos grandes modelos de civilización, y construir la sostenibilidad del país a partir de interfases, es decir de mecanismos consensuados de articulación, entre ambos sistemas. Seguir hablando en términos antágonicos de cambas/collas, Oriente/Occidente (de Bolivia), empresarios/campesinos, etc. es seguir reproduciendo la lógica de la identidad que fundamenta todas las exclusiones. Se es camba o colla, rico o pobre, occidental u oriental. Está visión esencialista nos lleva a enfrentamientos peligrosos pues no nos queda más que elegir entre uno de los bandos, e intentar descreditar/discriminar al otro. El antagonismo se ubica a otro nivel, ya no a niveles sociológico, antropológico, étnico, cultural, socioeconómico, sino entre intercambio y reciprocidad. Es decir que, sí, podemos diferenciar dos sistemas que en todas partes permiten la producción de bienes, servicios, conocimientos, etc. y la circulación de la producción: el intercambio y la reciprocidad, sea en el Oriente, Occidente, etc. En todas partes, el desafío está en crear interfases entre estos dos sistemas, más allá de sus expresiones culturales, es decir locales. Pues sin la reciprocidad, se diluye el lazo social y la sociedad llega a puntos de deshumanización denunciados hoy; y sin el intercambio, se pierden los beneficios de la tecnología, la producción cuantitativa, etc. Si bien en Bolivia, los pueblos originarios-indígenas permiten profundizar nuestra comprensión de la reciprocidad, pues mantuvieron estructuras y formas propias de reciprocidad, y por lo tanto son los depositarios y reproductores de este principio, la reciprocidad no es el monopolio de una u otra cultura. La reciprocidad es universal, y develar y visibilizar sus manifestaciones en las comunidades indígenas, nos permite entender la articulación de sus estructuras, formas, niveles, para construir una reciprocidad universal. Sería entonces importante pasar de un debate en términos dicotómicos étnicos, culturales, clasistas, para pasar a una reflexión en términos de principios fundadores de las civilizaciones occidental y amerindia.